Tuesday, May 24, 2005

La auténtica felicidad

Según el diccionario de la Lengua Española, Felicidad es el estado de ánimo del que disfruta de lo que desea”. Correcto a medias.

Hoy llegué a casa y no tenia precisamente ganas de tener que calentarme alguna puta mierda congelada y mal comer a toda prisa. Me volvía a calzar, apañé la americana y me fui a un restaurante modos de pasta italiana que tengo cerca de mi casa. Eligiendo el tipo de tallarines me despisté y me llamó la atención la señora que se sentaba a mi lado, rebosante de felicidad y armonía, estaba disfrutando de contarle a su acompañante (otra mujer, algo mayor, rondaría la cincuentena) lo feliz que se sentía al estar con su actual pareja.

Volvió al rato la camarera y le pedí mi plato, y en el descanso hasta degustar mis ansiados tallarines continué “con la oreja” en la conversación de aquellas dos mujeres. La mujer de la sonrisa boba, tendría unos 35-40 años, para que nos vamos a andar con minuciosidades, gorda, bastante, fea y con cara de pocas luces. La típica mujer mediocre en un país de mediocres, la puta manzana golden del barril. La historia se estaba poniendo más y más interesante, hablaba de que estaba saliendo con un cubano al parecer llamado Nino, que tenia 25 años y que era monitor de un gimnasio (y ella mismo dijo que eso creía por su supuesto escultural cuerpo). La conversación se fue animando, dijo lo de siempre, que estaba muy enamorada etc. etc. etc.

Al cabo de un rato, confesó que sólo llevaban dos meses saliendo y que el supuesto Nino, otro caradura probablemente de la subcultura latinoamericana del “yo aquí me planto”, quería casarse con ella, pero por amor y cuanto antes mejor que como llegasen los tres meses tendría que ser deportado a Cuba de nuevo. Denigrante desde el punto de vista racional, pero estoy seguro de que esa anodina mujer se vería completamente complacida SÓLO por el insustancial hecho de poder contar las aventuras y desventuras de su novio el ocupa ante la otra amargada, probablemente divorciada desde hace años y cargada con uno o dos hijos a sus espaldas.

La cuestión es…¿disfrutar de lo que uno desea o realmente demostrar que disfrutas? ¿Es más el hecho de poseer algo o de poder lucir ese algo? ¿Poser vitalicio? ¿amor ciego? ¿ignorancia cetrina? Cada uno con su propia conclusión.

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